top of page

EL MITO DE LA RECONQUISTA (1)

  • Antonio
  • hace 12 horas
  • 5 Min. de lectura

Como quiera que la derecha española, en sus distintas intensidades actuales, proclama a los cuatro vientos y ocho direcciones que hay un peligro de gran reemplazo (genético y demográfico) al aceptar en nuestra sociedad gente extranjera refiriéndose por esto a “moros”y “negros” de forma selectiva frente a blancos ucranianos desplazados por la guerra con Rusia, o latinoamericanos que aceptan con pinzas porque hablan el mismo idioma aunque, eso sí, desde una posición de superioridad colonial o imperialista ya que se les llama “sudacas”, “panchitos” y otras lindezas, no está de más que plantar cara frente a la batalla cultural emprendida de manera infame basada, fundamentalmente, en una absoluta ignorancia de los procesos históricos reales además del olor a racismo y xenofobia que desprenden sus actitudes o declaraciones (o sea, nazi-fascismo puro) que quieren enaltecer la superioridad de la pureza hispánica como un ente a conservar. Cuando vemos este nivel intelectual uno no sabe exactamente dónde están los más de cien mil millones de neuronas que se supone tienen sus cerebros y ahí entro en una duda enorme. Es curioso cómo se quieren construir identidades nacionales basadas en épicas inexistentes, héroes de leyenda que fueron mercenarios o usurpadores, enemigos inventados etc. No sé si eso corresponde, igualmente, a un sentimiento de vacío a través de una transferencia de lo que a esta gente ignorante le gustaría que la cosa hubiese sido a lo que realmente fue. Para ello no importa revisar la historia y enterrar la verdad aunque menos mal, eso sí, que existe la documentación y la investigación que nos lleva a conocer las cosas como ocurrieron y no como nos la intentaron colar o nos la colaron durante un largo período de ignorancia habilitado durante la dictadura. Así es como el régimen nacional-católico impuesto mediante golpe de Estado en 1936 incidió, con la inestimable ayuda de la iglesia católica y sus satélites reaccionarios, creó el relato de la grandeza de España. Primeramente a través de una figura llamada “reconquista” o cruzada contra el moro, que luego se extendió contra los judíos, gitanos y demás que no fueran castellanos de pata negra. O sea que no fueran descendientes blancos de los suevos, alanos y visigodos, o lo que es igual de los godos en general. Construido el relato y el enemigo había que seguir construyendo el resto de piezas que encajaran en el puzzle nacionalista aunque, eso sí, obviando y pervirtiendo la verdad de los hechos, de la realidad porque, de lo contrario, no se podría justificar la barbarie que suponía leer determinadas soflamas de nostalgia guerrera cruzada y luego imperialista a partir de los “adorados” Reyes Católicos que ya con el sobrenombre está casi todo dicho, sobre todo si estudiamos su trayectoria racista e inquisitorial contra los “enemigos de la fe y la corona”. Y así es como, a día de hoy, la derecha española mantiene su cruzada cultural reivindicando al Cid Campeador, a los reyezuelos de piel blanca, a la unidad nacional nacida de ese glorioso matrimonio Isabel-Fernando, a la expulsión de judíos y moriscos, a la persecución de gitanos, y luego ya ni te cuento cómo se reivindica el genocidio y expolio de los pueblos originarios en el continente americano donde España tuvo presencia que hasta el 12 de octubre es fiesta nacional, de la hispanidad. Esto es un logro cultural que ningún gobierno democrático ha sido capaz de eliminar, sobre todo si se autodenomina de izquierda. Pues todo esto lo reivindica la derecha española sin despeinarse, lo peor de nuestra historia convertido en lo más glorioso, en aquello que debemos conservar e imponer por cualquier medio o vía. Es el relato lo que se quiere imponer y no la verdad de los hechos, es el mito y la leyenda y no asumir la realidad del mestizaje sin otra violencia que las sufridas por las guerras entre señores feudales en nuestro territorio diverso, en el territorio plurinacional que la derecha persigue y elimina de su lenguaje porque la realidad es lineal y unidireccional según esa visión estrecha e ignorante de la historia. Esta derecha bebe de la exclusión de la diversidad, de la ignorancia, del pensamiento monolítico, de los privilegios heredados de generación en generación sin otro mérito que tener apellidos compuestos o ascendientes con influencia social y posición económica. No descubro nada nuevo pero, ciertamente, también es bueno poner contexto a las situaciones para -de la misma forma- encarar la desmitificación de sus paradigmas encorsetados y canalizados mediante lo que conocemos como batalla cultural que es ideológica. Y esto es clave para entender las cuestiones específicas del caso español.

Expresado esto a modo de introducción podemos decir con toda seguridad que no hubo reconquista porque nunca hubo conquista del “moro” como agresión, exterminio, reemplazo, como está ocurriendo actualmente con Israel respecto a los Palestinos desde 1948. Y voy a intentar expresarme con propiedad puesto que lo que conocemos como “mundo árabe” antiguo es una realidad muy diversa, no monolítica. Nos remontamos al imperio de los Omeya, cuyo centro estaba en Damasco (Siria), cuando en el año 711 -según parece- un contingente de entre 7000 y 12000 soldados entran en la Península (la cantidad irrisoria para querer luego conquistar un territorio como España y Portugal), siendo la presencia bereber la mayoritaria. O sea, el contingente estaba compuesto, fundamentalmente, por habitantes del actual Magreb (Libia, Túnez, Argelia, Marruecos, Mauritania) que estaban al servicio del poder Omeya, dinastía que ejercía el control político-administrativo y cultural una vez penetran en la Península. Y aquí, al hilo del racismo exhibido por la derecha, habría que expresar que los bereberes, en su conjunto, eran mayoritariamente de piel blanca y ojos claros y que el apelativo de “moro” en realidad deviene del topónimo derivado de los mauri habitantes de Mauritania. Poner contexto es importante hasta en detalles sutiles. Ahora, bien, hay algunas cuestiones históricas que no debemos obviar ya que nos explican las razones de por qué se expandió el imperio Omeya y se asientan en la Península. Fueron tres causas principales y concurrentes: demográfica, de crisis de recursos hídricos y agrícolas, y tensiones internas derivadas de enfrentamientos con los abasíes quienes ya venían siendo oposición al califato omeya desde el año 680 (aproximadamente) que, finalmente, culmina con el derrocamiento del califato para sucederlo el califato abasí entre los años 747 a 750 con una característica de poder más multiétnico y, por tanto, más inclusivo lo que, por otro lado, no tuvo consecuencias negativas dentro de la Península como podremos comprobar habida cuenta la integración que se produjo y las alianzas que se tejieron con algún sector de los visigodos. Es bueno recalcar, pues, que el proceso fue de integración y, por tanto, de respeto a leyes y costumbres ya establecidas de antes heredadas del imperio romano y mantenidas por el reino visigodo. Había un enorme territorio verde, virgen en población por inexistente, que apareció como un auténtico paraíso ante los ojos de quienes venían del hostil desierto carente de vegetación, pastos y agua, lo que fue determinante para que se produjera el asiento que se alargó por siglos, a lo que había que sumar una estructura social visigoda agonizante, decadente, enfrascada en élites enfrentadas. Este aspecto sociopolítico facilitó, a su vez, que sectores visigodos entablaran pactos (locales) con árabes de la élite omeya, sirios como subgrupo árabe (grupos militares y administrativos con un dialecto árabe propio, el árabe levantino) y bereberes con sus propias lenguas (aunque, eso sí, influenciados ya de forma incipiente por el árabe como lengua aglutinadora del califato omeya. Un proceso de integración en la Península que, además, contaba ya con la presencia más antigua de los hebreos como pueblo semita igual que el árabe. Y este encuentro de culturas (cristiana goda; hebrea y árabe-bereber) fue, quizá, la causa fundamental por la que el esplendor cultural de Al- Andalus no se volviera a repetir en otro proceso histórico.


(continuará)

Comentarios


© 2025 Pensamiento Crítico | Blog de opiniones, análisis y emociones
 

Todos los textos son obra del autor de los mismos

AVISO LEGAL

Este blog no recopila datos personales de los visitantes. No existen formularios de contacto, suscripción ni mecanismos de recogida de información identificable. Si en el futuro se añaden funcionalidades que impliquen la recogida de datos, esta política será actualizada para reflejarlo. Última actualización 15 de marzo de 2026

​​

​​

bottom of page