Como quiera que la derecha española, en sus distintas intensidades actuales, proclama a los cuatro vientos y ocho direcciones que hay un peligro de gran reemplazo (genético y demográfico) al aceptar en nuestra sociedad gente extranjera refiriéndose por esto a “moros”y “negros” de forma selectiva frente a blancos ucranianos desplazados por la guerra con Rusia, o latinoamericanos que aceptan con pinzas porque hablan el mismo idioma aunque, eso sí, desde una posición de superior