SOCIALDEMOCRACIA, GERENTE DEL CAPITAL (Y 4)
- Antonio
- 29 abr
- 7 Min. de lectura

El escenario bélico creado para que estallara la I Guerra Mundial no fue una casualidad o algo que sucedió al azar, sino que fue la consecuencia de todo un proceso histórico que fue labrando las condiciones socio-económicas y políticas para que ese fuese el resultado. Las guerras se van preparando con antelación mediante la creación de esas condiciones que no son otras que posiciones belicistas, de rearme, de agresiones a otros países, de alianzas o ententes que sujetan a las partes firmantes ante la agresión a una de ellas involucrando al resto (¿suena de algo como OTAN, y no se había creado?), incluso la fabricación del relato y el enemigo para que ello pudiera llevar a consolidar determinadas posiciones imperialistas o coloniales. Este esquema de abajo es ilustrativo de esas causas pero que, ciertamente, tuvo la complicidad de operadores políticos ubicados en el espectro sociológico de la izquierda de entonces que, a su vez, decía representar los intereses de la clase obrera o trabajadora. Determinados partidos (socialdemócratas) se posicionaron, cerraron filas, con sus gobiernos, alegando lo que ha venido en llamarse el “defensismo” frente a una corriente (la marxista revolucionaria) apostando por una política anti belicista y, por tanto, antiimperialista. Esto conllevó, ciertamente, la ruptura de la Segunda Internacional que dio paso a la I Internacional Comunista o III Internacional (a secas). La historia debiéramos recordarla para no repetir errores pero parece que la tendencia no es esa, la pertinacia humana en la necedad es inaudita. A día de hoy estamos en un escenario de máxima tensión internacional que se distribuye en varios frentes, y ante eso gobiernos de ese “color” socialdemócrata apuestan, una vez más, por el rearme y por seguir las órdenes emanadas del imperio (estadounidense al caso). Es el caso concreto de España que mantiene la doble vía de la retórica no belicista, de un lado, pero por otro lado provoca el mayor gasto militar de la historia reciente de España en términos absolutos comprando armas al hegemón yankee, al estado terrorista de Israel. La guerra de Ucrania con Rusia es el laboratorio de ese clima inyectando cantidad ingente de recursos a Ucrania, en lugar de apostar por la vía diplomática que hubiese evitado miles de muertes de gente que, probablemente, no quisiera ir a esa guerra, provocando la ruptura de relaciones comerciales con Rusia de quien, el conjunto de Europa, dependía de petróleo y gas lo que hizo que se encareciera rápidamente, a través también de mecanismos especulativos, la cesta de la compra y a la vida de millones de hogares de la clase trabajadora. La socialdemocracia europea, una vez más, apuesta por seguir la senda estúpida de la Segunda Internacional pero, eso sí, clamando pacifismo hipócrita. Si la I Guerra Mundial, tanto en su fase previa como posterior, trajo el ascenso de las posiciones fascistas y nazis -debido también a esa visión miope defensista- la guerra de Ucrania está reforzando el discurso de la extrema derecha en el continente, en un continente incapaz de mantener una lógica de cooperación, diplomacia, arbitraje y autonomía frente al faro reaccionario que es, a día de hoy, el trumpismo irradiador desde los EEUU. Los comunistas y los socialistas no revisionistas fueron beligerantes con estas posiciones y consecuentes en su apuesta por no apoyar ningún tipo de conflicto armado porque su visión era la de la solidaridad internacional, la posición de clase obrera. Una guerra siempre la hacen las élites y las pagan el conjunto del pueblo. Atajar, pues, ese sentido de democracia alentado por la corriente revisionista socialdemócrata está claro que era el camino a seguir visto el resultado.
Escenario previo al estallido de la I Guerra Mundial
Condiciones políticas
Factor | Descripción |
Alianzas militares rígidas | Triple Entente (Francia-Reino Unido-Rusia) vs. Triple Alianza (Alemania-Austria-Hungría-Italia). Estas alianzas obligaban a los países a entrar en conflicto si uno de sus miembros era atacado. |
Nacionalismo exacerbado | Aspiraciones de independencia en los Balcanes (Serbia, Bosnia) y rivalidades territoriales entre Francia-Alemania (Alsacia-Lorena) y Rusia-Imperio Otomano. |
Carrera armamentista | Incremento masivo de la producción naval y de armas; Alemania construyó una poderosa flota de guerra para competir con el Reino Unido. |
Crisis diplomáticas | Guerras de Marruecos (1905, 1911) y la Crisis de Bosnia (1908) tensaron las relaciones entre las grandes potencias. |
Imperialismo | Competencia por colonias en África y Asia que generó fricciones entre Francia, Reino Unido y Alemania. |
Condiciones sociales
Factor | Descripción |
Movimientos obreros y revolucionarios | En muchos países (Rusia, Alemania, Francia) crecía la presión social por reformas laborales y derechos políticos, lo que aumentaba la inestabilidad interna. |
Cultura del honor militar | La élite europea valoraba la gloria bélica; la presión social hacía que los gobiernos rechazaran soluciones diplomáticas que pudieran percibirse como debilidad. |
Propaganda nacionalista | Los medios y la educación fomentaban la hostilidad hacia los “enemigos” tradicionales, preparando a la población para aceptar la guerra. |
Desigualdades económicas | La brecha entre clases favoreció el surgimiento de movimientos radicales que, a su vez, fueron percibidos como amenazas por los gobiernos conservadores. |
En conjunto, la combinación de alianzas inflexibles, rivalidades territoriales, carrera armamentista, tensiones imperialistas y una atmósfera social cargada de nacionalismo y conflictos internos creó un entorno donde el asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo (28 junio 1914) fue suficiente para desencadenar una guerra multilateral. Un atentado que no fue la obra de un loco o lobo solitario, sino el fruto de una preparación meticulosa, de una operación nacionalista respaldada por sectores del Estado serbio que se oponía frontalmente a la presencia austro-húngara en Bosnia-Herzegovina así como apoyar a la unificación de los pueblos eslavos del sur (serbios, croatas, eslovenos y bosnios). Fue el detonante de una mecha que llevaba encendida mucho tiempo.
Una vez contemplado el escenario pre- bélico y mencionado a los actores cómplices, desde la orilla izquierda del río revuelto, toca -por tanto- señalar cuáles fueron esas organizaciones socialdemócratas europeas y belicistas en el contexto que estamos describiendo, y que expongo en este esquema
Organizaciones socialdemócratas belicistas
País | Partido / Federación | Posición ante la guerra | Motivo del “defensismo” | Consecuencias inmediatas (1914-1918) |
Alemania | SPD – Sozialdemokratische Partei Deutschlands | Apoyo al esfuerzo bélico (voto a favor de la “Ley de Seguridad del Estado”) | Defensa de la patria frente a una invasión; presión gubernamental | División entre mayoritarios defensistas y minorías anti-guerra (Hugo Haase, Clara Zetkin); expulsión de los opositores del comité del partido |
Francia | SFIO – Section Française de l'Internationale Ouvrière | Apoyo al “sacré union” nacional | Patriotismo republicano y temor a la agresión alemana | Liderazgo de Guesde y Herriot respalda la movilización; marginalización de los pacifistas (Luxemburg, Léon Blum) |
Reino Unido | Labour Party (y sindicatos afiliados) | Apoyo al “War Credits Act” y al “Military Service Act” | Creencia de que la guerra era defensiva; presión de los gobiernos de Asquith y Lloyd George | Ramsay MacDonald defiende la participación; pacifistas (Lansbury, Hardie) son silenciados y algunos excluidos de cargos |
Italia | PSI – Partito Socialista Italiano | Mayoría defensista (voto a favor de la “Lira di guerra”) | Percepción de que la guerra protegería intereses italianos y frenaría la expansión austro-húngara | Turati y Bacci respaldan la movilización; los anti-guerra son marginados |
Países Bajos | SDAP – Sociaal-Democratische Arbeiderspartij | Apoyo a la defensa del Estado aunque Holanda permaneció neutral | Miedo a la ocupación alemana; deseo de demostrar lealtad nacional | Henri van Kol y Willem de Vries defienden la defensa del territorio |
Bélgica | Belgian Labour Party (BWP/POB) | Defensismo (cobertura al gobierno belga y al esfuerzo militar) | Invasión alemana; defensa de la soberanía nacional | Edward Anseele y Emile Vandervelde respaldan la movilización |
Suecia | SAP – Sveriges socialdemokratiska arbetareparti | Apoyo al “defensismo” (aunque Suecia fue neutral) | Temor a la captura alemana; presión de la élite conservadora | Hjalmar Branting y el comité central defienden la defensa nacional |
Austria Hungría | SDAPÖ – Sozialdemokratische Arbeiterpartei Österreichs | Apoyo parcial (algunos líderes defendieron la defensa del Imperio) | División interna entre defensistas (Karl Renner) y anti guerra | La facción defensista participa en la “conferencia de paz” (1917) y apoya la guerra para preservar el imperio |
Reconfiguración posterior (1919-1933)
País | Reconfiguración principal | Comentario breve |
Alemania | USPD (1917) → mayor parte se une al KPD (1918); el resto sigue con el SPD reformista. | La escisión anti-guerra crea la base del comunismo alemán. |
Francia | SFIO permanece como partido socialdemócrata; los anti-guerra fundan el Partido Comunista Francés (PCF) (1920). | El PCF se alinea con la Comintern; la SFIO lidera la izquierda reformista. |
Reino Unido | Labour Party se consolida como fuerza obrera parlamentaria y dirige gobiernos (1924, 1929 1931). | No hay escisión significativa; los pacifistas son absorbidos dentro del partido. |
Italia | Partito Socialista Unitario (futuristas/nacionalistas) y Partito Comunista Italiano (PCI) (1921). | El PSI reformista queda marginalizado; el PCI se une a la Comintern. |
Países Bajos | Socialistische Partij (SP) se forma tras escisión de la izquierda radical (1919). En 1932, el SDAP se transforma en Partido Laborista (PvdA) mediante unión con otros grupos socialistas. | |
Bélgica | El Partido Laborista mantiene la línea reformista y, en 1936, integra la coalición del Front de la Patria. | |
Suecia | El SAP evoluciona hacia el modelo de Estado de bienestar y domina la política sueca hasta la posguerra. | |
Austria-Hungría | El SDAPÖ se reorganiza como Partido Socialdemócrata de Austria (SPÖ) (1918). Alterna gobiernos con el VdU y enfrenta la creciente presión del fascismo austríaco. |
En todos los casos, la línea reformista continuó dentro de los partidos socialdemócratas originales, mientras que los sectores anti-guerra y revolucionarios se integraron a la I Internacional Comunista (Comintern) o formaron partidos comunistas nacionales.
Cualquier relato contrario a los hechos reales son pura farsa. En Europa, los partidos comunistas de Francia, Alemania, Italia y GB (por sus siglas PCF, KPD, PCI, CPGB) surgen de una posición anti belicista derivado de una conciencia internacionalista solidaria y de clase. Sin embargo hay un dato demoledor respecto al PSI (Partido Socialista de Italia), y es que una parte de sus bases aguerridas, pro belicistas se escinden promoviendo el PSU (Partido Socialista Unitario) del que, asimismo, surgen nuevas escisiones en las que una parte migra -bajo el signo del desencanto- hacia la corriente del PCI (anti belicista) y otra, minoritaria, abraza el fascismo. La más nacionalista y belicista. Esto es lo que, tradicionalmente, ha venido ocurriendo con la socialdemocracia. Política institucionalizada en la que en la práctica jamás se llegará al socialismo a través de los mecanismos dominados por el liberalismo. Por algo es democracia liberal, y el conjunto de la socialdemocracia ha abrazado este postulado de no tocar lo esencial para que parezca que algo se hace. Las élites siguen mandando, acumulando riqueza y, por tanto, desigualdades. En su ADN no está, por lo que se ve, el pacifismo activo más allá de la retórica de un charlatán de feria. Esto ha sido la tradición europea y sigue siéndola, por desgracia para muchos millones de personas. Podríamos estar escribiendo incontables páginas de los aparentes éxitos, pero mucho más de las traiciones y las consecuencias que han tenido para la ciudadanía. La historia es una ciencia de la verdad de hechos, no del triunfo de los relatos.



Comentarios