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EL MITO DE LA RECONQUISTA (3)

  • Antonio
  • hace 4 días
  • 6 Min. de lectura



Como contrapunto al artículo anterior, y siguiendo la coherencia discursiva, si ya vimos que el poder de los omeya en la península no generó destrucción sino integración, conservación y aportación, la reacción feudal cristiana (dimanada del poder visigodo antiguo) a partir del S. XI sí fue destructiva recalcando, además, que el avance cristiano se da proporcionalmente a las sucesivas crisis del poder árabe-bereber que se van plasmando en la creación de las taifas una vez ha implosionado el califato de Córdoba en el año 1031. Se forman más de 30 taifas haciendo que las ciudades fuesen independientes y compitiesen entre sí. Asimismo las taifas se convierten en zonas vasallas del señor feudal cristiano abonando las parias o tributos a Castilla, León o Aragón para sobrevivir lo que, a su vez, hace engordar las arcas de estos reinos y sus dominios feudales. De esta forma el nuevo poder feudal cristiano no surge tanto de una derrota en el campo militar del enemigo sino de ocupar los espacios dejados por su debilidad interna siendo esta falta de cohesión hizo que la ambición inicial de expansión se convirtiera en un continuo repliegue en tanto que la idiosincrasia de Al Andalus lo posibilitaba. Una particularidad que se basaba en la diversidad étnica, estratificación social, frágil equilibrio tribal lo cual generaba tensiones entre árabes sirios, yemeníes, berberes, muladíes (hispanos islamizados), eslavos procedentes de Europa central, o élites locales. O sea la caída del califato por su propia inconsistencia es lo que provoca una respuesta oportunista del poder feudal cristiano que, por cierto, no fue proactiva sino reactiva. Y en esta relación de vasallaje entre taifas y poder feudal es donde aparecen, entonces, figuras como Rodrigo Díaz de Vivar apodado Cid Campeador (Cid viene del árabe Sidi o Señor) que el relato franquista nacional católico nos hizo enaltecer y admirar. Pero nada más lejos de la realidad ya que Rodrigo (de nombre godo Roderico) era un señor feudal con ejército propio o mesnada que alquilaba sus servicios a quien le pagase por protección. Lo que conocemos hoy como mercenario. Este tipo recibió parias o tributo de vasallaje de la taifa de Zaragoza así que su relación con el mundo árabe-bereber no era de combate “al moro” por una cuestión religiosa o identitaria sino mercantil negociando, de forma autónoma, con la taifa sobre el botín a recibir, pagos regulares, derechos sobre tierras etc. Su papel, cual el de un rey pero sin serlo. También estuvo al frente de la taifa de Valencia como señorío personal entre 1094-1099. De esta forma las taifas, para protegerse de otras, y acudiendo a la protección externa mercenaria, las empobrecían a la par que enriquecían a los señores de la guerra y reyezuelos y posibilitaban la expansión cristiana habiéndose utilizado la religión como excusa o disfraz de un proceso histórico de nacimiento y crecimiento de feudos o territorios bajo el mando de reyezuelos que, asimismo, se enfrentaban entre ellos por cuestiones de expansión territorial, dominio económico, mantenimiento de privilegios. La unión de las coronas no era más que la suma de poderes mediante matrimonios pactados. Pero volviendo a la naturaleza mercenaria del conflicto, hay una serie de preguntas que “extrañamente” ningún nacionalista español o identitario te va a contestar, aparte de por no haber leído una página de historia, si le interpelas sobre la base de si era una guerra de religión


  • ¿por qué los reyes cristianos aceptan dinero de taifas musulmanas?

  • ¿por qué protegen a unas taifas contra otras?

  • ¿por qué el Cid lucha a sueldo de Zaragoza o Valencia?

  • ¿por qué Alfonso VI protege a Sevilla mientras ataca a Badajoz?


Simplemente se muestra como guerra religiosa porque legitima el poder en su doble vertiente económica y militar. Pero nunca hubo una guerra religiosa con lo cual, nuevamente, hay que derrocar al mito de conquista-reconquista basado en el falso paradigma de la fe y con ello las leyendas surgidas en torno a determinados personajes o situaciones que solo implica propaganda identitaria o ideológica de un rancio nacionalismo español representado en determinadas opciones políticas de la derecha. Quizá, también, sería bueno que desde cierto espacio de la izquierda se combatiera con estas mismas armas de la historia la ignorancia que se quiere imponer con un relato totalmente falseado. Pero, bien, vamos a continuar derrocando mitos o falsas creencias en torno a este proceso histórico ya que el mismo situó a Al Andalus como un faro cultural pero, ojo, solo estuvo alimentado desde la parte árabe-bereber-hebrea sin cuya aportación en múltiples disciplinas del conocimiento la Edad Media peninsular sí que hubiese sido un completo terreno yermo en creatividad. Debemos destacar esto puesto que durante siglos, y gracias a esa presencia extranjera, la astronomía, astrología, matemáticas, medicina, la ingeniería civil, propiciaron un salto cualitativo en el acervo cultural del reino visigodo, primero, con capital en Tolouse como, a continuación, en el territorio de Hispania que conocemos como Al Andalus.


Córdoba: capital omeya y foco filosófico


Intelectuales árabes en Córdoba

  • Ibn Masarra (m. 931)

    • Disciplinas: filosofía, mística especulativa.

    • Rasgos: neoplatonismo, jerarquías del ser, lectura esotérica del Corán, énfasis en la interioridad.

  • Ibn Hazm (994–1064)

    • Disciplinas: derecho (fiqh), teología, polémica interreligiosa, ética, literatura.

    • Obras: Al Fiṣal, Ṭawq al ḥamāma (El collar de la paloma).

    • Rasgos: literalismo textual, crítica a judíos y cristianos, análisis del amor humano y divino.

Ibn Rushd (Averroes, 1126–1198)

  • Disciplinas: filosofía, medicina, derecho.

  • Obras: grandes comentarios a Aristóteles, Faṣl al maqāl, Tahāfut al tahāfut, Kulliyāt fī al ṭibb.

  • Rasgos: armonía entre filosofía y ley revelada, teoría del intelecto, defensa de la demostración, influencia decisiva en escolástica latina y filosofía judía.

  • Ibn ʿArabī (1165–1240, nacido en Murcia pero muy vinculado a Córdoba y Sevilla)

  • Disciplinas: mística (sufismo), metafísica.

  • Obras: Fuṣūṣ al ḥikam, Al Fatūḥāt al makkiyya.

  • Rasgos: unidad del ser, simbolismo del amor, itinerarios del corazón.

Intelectuales judíos en Córdoba y entorno

  • Hasdai ibn Shaprut (c. 915–970)

    • Disciplinas: medicina, diplomacia, patronazgo cultural.

    • Rol: médico y consejero del califa; protector de sabios judíos; articulador de redes entre Sefarad y el mundo judío oriental.

  • Moisés Maimónides (1138–1204, nacido en Córdoba)

    • Disciplinas: halajá, filosofía, medicina.

    • Obras: Mishné Torá, Guía de los perplejos, tratados médicos.

    • Rasgos: síntesis entre judaísmo y aristotelismo; vía negativa; debate creación/eternidad; profecía como perfección intelectual e imaginativa; racionalización de los preceptos.

Familia Ibn Migash / Lucena Córdoba

  • Disciplinas: Talmud, halajá.

  • Rasgos: consolidan una escuela rabínica de alto nivel, base del judaísmo andalusí.


Sevilla: corte poética y científica


Intelectuales árabes en Sevilla

  • Ibn Ḥazm

    • Parte de su actividad política y literaria se vincula también a Sevilla.

  • Ibn Zuhr (Avenzoar, m. 1162)

    • Disciplinas: medicina clínica, cirugía.

    • Obras: Kitāb al Taīsīr, tratados clínicos.

    • Rasgos: observación empírica, descripción de enfermedades, crítica a teorías no verificadas.

Círculos de adab y poesía

  • Disciplinas: poesía, prosa literaria, historia.

  • Rasgos: Sevilla como corte refinada donde se entrelazan literatura, ciencia y política.

Intelectuales judíos en Sevilla

  • Médicos y consejeros de corte

    • Disciplinas: medicina, halajá, poesía litúrgica.

    • Rasgos: menos nombres individuales conservados que en Córdoba o Granada, pero integrados en la misma red sefaradí.

Granada y Málaga: poesía, política y filosofía


Intelectuales árabes en Granada

  • Corte zirí y luego nazarí

    • Disciplinas: poesía, derecho, mística, historia.

    • Rasgos: patrocinio de poetas y juristas; Granada como último bastión político islámico hasta 1492.

Intelectuales judíos en Granada/Málaga


  • Šemuel ha Nagid (Samuel ibn Nagrela, c. 993–1056)

    • Disciplinas: política, estrategia militar, poesía, Talmud.

    • Rol: visir y general del reino de Granada; líder de la comunidad judía.

    • Rasgos: ejemplo máximo de judío en posición de poder político en al Andalus.

  • Solomón ibn Gabirol (Avicebrón, c. 1021–1058, ligado a Málaga/Granada)

    -Disciplinas: filosofía, poesía.

  • -Obras: Fons Vitae (conservada en latín), poesía hebrea.

    -Rasgos: neoplatonismo, teoría de la materia universal, fuerte influencia en escolástica cristiana; poesía religiosa de gran intensidad.

  • -Yehudá ha-Leví (c. 1075–1141, vinculado a Toledo y al ámbito andalusí)

  • -Disciplinas: poesía, filosofía.

    -Obra: Kuzarí.

    -Rasgos: defensa de la singularidad de Israel y la revelación frente a la filosofía abstracta; tensión entre razón y experiencia histórica de Dios.

Esto es solamente una muestra de intelectuales árabes y hebreos de una lista mucho más amplia en distintas disciplinas, que nos muestran que la Península era una bisagra de tradiciones cuyas huellas aún perduran afortunadamente en muchas de nuestras ciudades, que nos muestran la diversidad y no el monolitismo hacia el que nos quieren empujar impregnado por una visión lineal y estrecha marcada por una posición nacionalista que, por otro lado, no tiene ni el más mínimo fundamento intelectual o rigor histórico.


(continuará)



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