top of page

UN NUEVO CONTRATO SOCIAL (1)

  • Antonio
  • hace 9 minutos
  • 6 Min. de lectura


Queda lejos aquella obra de Jean Jacques Rousseu Del contrato social, o los principios del derecho político, y más conocida por “El contrato social”, publicada en 1762, antesala de la revolución liberal burguesa francesa que llegaría veintisiete años más tarde y que ponía los cimientos de lo que sería un nuevo modelo de Estado que, además, habría de romper con la monarquía y el poder de los aristócratas como círculo selectivo de poder. Uno de los grandes avances, por tanto, surgidos del pensamiento y el anhelo colectivo de un cambio profundo que dejara de considerar a los habitantes de un país, Francia en el caso, súbditos para que pasasen a ser ciudadanos con derechos. Fue un salto cualitativo importante en el que las personas (hombres en el lenguaje arcaico) nacen libres e iguales por naturaleza. Probablemente nada que objetar hasta aquí si no fuese cómo evolucionó rápidamente esa idea que aboca a lo que venimos en denominar Estado de Derecho mediante la utilización por la burguesía de la fuerza popular (o populacho como se conocía despectivamente) para alcanzar sus objetivos como clase o bloque de poder dominante en una reconfiguración del término Estado y de las instituciones pertenecientes al mismo. Estaba naciendo, de alguna forma, lo que conocemos hoy como democracia liberal y que, desde dentro del bloque poder, está implosionando por el auge (nuevamente) del fascismo. Esa entente burguesía-proletariado, en su forma incipiente como clase, ya nos la describe Karl Marx en su obra 18 Brumario de Luis Bonaparte (1852) sobre un análisis de la revolución de 1851 y cuyo título corresponde a la fecha del calendario republicano francés que corresponde al 9 de noviembre de 1799, fecha en la que Napoleón Bonaparte da un golpe de Estado contra el Directorio erigido durante la Revolución francesa en su fase inicial, implantando la época del Consulado y asumiendo todo el poder. Con esta breve introducción histórica entiendo que debiéramos poner el foco no tanto en lo que supuso, que fue importante, sino en la fase en la que nos encontramos hoy para ir hacia un nuevo contrato social. Pero es aquí donde está la lucha ideológica, la batalla cultural, que de forma salvaje ha desplegado la extrema derecha a nivel internacional para que ese contrato social esté bajo su control ya que saben que más derechos para la mayoría supone menos privilegios para la inmensa minoría. La ofensiva es brutal y van avanzando posiciones, siendo sus principales armas el bulo, la difamación, el acoso mediático utilizando perros de presa pagados por pseudo medios de comunicación o de desinformación habría que decir y – a su vez- financiados en el caso español por aquellas CCAA donde gobiernan PP-Vox o PP solamente bajo el paraguas de publicidad institucional, las agresiones verbales y el cruce de líneas rojas para que lleguen al terreno físico. Esto es el fascismo al que el Estado, bajo su pompa de democracia liberal y de Derecho, no hace absolutamente nada sino, al contrario, permitir que esta gentuza campe a sus anchas o, peor aún, perseguir a los antifascistas. Crecen los pseudomedios, crecen los bulos vía redes sociales (Tik Tok, Instagram, Youtube, X principalmente) pero, ojo, con una falacia de libertad de expresión también se les viene dando bola en las televisiones comerciales, principalmente desde los grupos mediáticos Mediaset y Planeta (A3 media), si bien en su día quien primeramente le dio cancha mediática a Vox, sin tener siquiera representación parlamentaria, fue TVE bajo la dirección de Rosa María Mateo la musa de la transición. El panorama, para la ciudadanía en general, creo que es desolador con la diferencia de que hay quienes tienen conciencia de lo que hay y de quienes no la tienen en absoluto. En este terreno está, principalmente, el bloque de gente que apoya a organizaciones fascistas como Vox y PP, ya que éste nunca dejó de serlo, cuando representan las caras de perros del capital asalvajado sin que haya una distinción entre ambos partidos en sus discursos. Gente vulnerable, pobre, asalariada, votando contra sus propios intereses es, ciertamente, para andar desolado e indignado del nivel de imbecilidad a la que ha llegado cierta parte de la humanidad. Una persona violada apoya a su violador, una persona expoliada apoya a su ladrón favorito. Dos ejemplos gráficos para indicar qué ocurre cuando se deja que el cáncer liberal crezca y parasite las células ciudadanas. Ejemplos de ello tenemos en gobiernos autonómicos de Madrid, Valencia, Andalucía por ejemplos. En realidad debiera expresar neoliberal que es la que representa, en toda su crudeza, la doctrina extendida durante el siglo pasado en gobiernos dirigidos por Margaret Tatcher en GB, Ronald Reagan en EEUU, y el proyecto de extensión de la doctrina más salvaje del capitalismo implementando golpes de Estado contra gobiernos de izquierda en Latinoamérica, considerada el patio trasero del imperio, como fue el caso de Chile, el bloqueo a Cuba que aún perdura, la financiación del terrorismo en Nicaragua para derrocar el gobierno con fuerzas paramilitares y droga a gran escala como moneda de pago. Todos los golpes de Estado, promovidos y financiados desde EEUU, siempre han tenido como objetivo el control de recursos naturales, el dominio geoestratégico de la zona en cuestión, pero si se dan cuenta siempre se ha utilizado el comodín de la democracia. La gran falacia del capitalismo es justo la democracia a la que le importa nada y menos, ni los derechos humanos ni nada parecido. Vivimos, pues, bajo un paraguas que cala hasta el tuétano, que no protege, que te deja al descubierto a las primeras de cambio porque si el paraguas cambia de manos notarás que te calas menos, que ganas un poco más pero también donde vives te cuesta más. Las migajas del capitalismo se llaman estado del bienestar, un oportuno cierre de bocas, una cremallera que no haga saltar las costuras del traje puesto. El capitalismo comienza a desarrollarse, de forma imparable, como modelo de producción hegemónico a partir de la I Revolución Industrial allá por finales del S. XVIII, y esto comenzamos a llamarle progreso sin el cual, se nos dice, que la sociedad volvería a la Edad Media. El concepto progreso nos ha llevado al colapso de la casa donde habitamos, del planeta Tierra pero, he aquí el asunto, las fuerzas políticas situadas a la derecha del espectro ideológico (da igual qué derecha, si más o menos extrema) son negacionistas por naturaleza, por ideología. Niegan la violencia de género como una lacra estructural de una sociedad patriarcal, niegan la alteración del ciclo natural del clima, niegan fundamentos científicos que mejoran nuestras vidas y relación con el planeta, pero en España nos ofrecen toros, banderitas rojigualdas hasta el hartazgo, privatización de lo público para entregarlo a las manos de sus colegas de lo privado (capitalismo de amiguetes), asfixia a las ONG´s (que en sus filas hay quienes apoyan a esta gentuza y hay que joderse) que se dedican a proyectos humanitarios, sociales en general... Y esta gentuza recibe el apoyo de gente a la que no les llega el salario a final de mes, que si les llega será casualidad que no vengan con otro hijo a cuestas porque ya se encargan las sectas religiosas de lo que Dios quiera y entonces les tienes que explicar que si saben algo de planificación familiar. Esta gente recibe el apoyo democrático que ya se encarga de teledirigir hacia esas opciones gentuza como Ana Rosa Quintana, Susana Grisso, Pablo Motos, Nacho Abad, Antonio García Ferreras, Jiménez Losantos, Carlos Herrera etc., porque cuando se habla de democracia lo que está en juego, en realidad, son los intereses de las oligarquías. No hay reglas limpias del juego porque, para eso, se ha inventado el juego sucio sustentado en las mentiras, en falsedad de pruebas incriminatorias, en acoso judicial que ocupa miles de horas tertulianas para que, finalmente, no llegue a nada pero ya cumplió su papel de desacreditar a gente con el expediente limpio, desacreditar siglas que podrían impugnar el actual régimen de cosas enfrentando a los poderes que no se presentan a las elecciones (banca, constructoras, jueces, medios comunicación...). Esto ha sucedido en España con jueces a la vanguardia ejerciendo de operadores políticos porque, a día de hoy, los golpes con botas militares casi no se llevan. Es más sutil generar una investigación aunque sea prospectiva, y prohibida en el Derecho, para tumbar a ese alguien, abrir un juicio e, incluso, llegar a encarcelarlo. Esto ha ocurrido en Brasil con Lula o Dilma Rousself, con Pedro Castillo en Perú, en España con Podemos y algunas de sus responsables, ahora con la esposa de Pedro Sánchez, con el Fiscal General condenado sin una sola prueba acreditativa sino por suposiciones, pero no ocurre con las corruptelas del emérito o las de dirigentes del PP que se encuentran aparcadas en los juzgados, ni con banqueros o empresarios en la cárcel. A esa situación de operación jurídica, en inglés se le llama lawfare. La derecha (da igual su grado) va con todo y contra aquello que pueda impugnar sus privilegios, la izquierda que va contra esos privilegios acaba en la cuneta y la que dice ser de izquierda pero no implementa políticas como tal en lo esencial cree que sale indemne por su malmenorismo pero no. A la vista está. Hay grandes pensadores en la historia reciente que han intentado iluminar los procesos políticos y cómo se construye y disputa el poder, desde Marx a Gramsci, pasando por Engels, Lenin hasta Rosa Luxemburgo, a los que hemos abandonado en su visión preclara de los procesos, algunos de ellos vaticinados hace ya muchísimos años.


(Continuará...)

Comentarios


© 2025 Pensamiento Crítico | Blog de opiniones, análisis y emociones
 

Todos los textos son obra del autor de los mismos

AVISO LEGAL

Este blog no recopila datos personales de los visitantes. No existen formularios de contacto, suscripción ni mecanismos de recogida de información identificable. Si en el futuro se añaden funcionalidades que impliquen la recogida de datos, esta política será actualizada para reflejarlo. Última actualización 27 de diciembre 2025

​​

​​

bottom of page