El título de este artículo no es engañoso como van a poder comprobar. Es como apostar contra su arrogancia de emperador en declive, es como si en una carrera de caballos apostara contra el ganador habitual o el que tiene mejor caché. La prensa pro imperio, los voceros de los intereses yankis en nuestro suelo patrio que no son pocos (entre ellos El País, ese periódico que parece progre pero no lo es) han estado durante años y años, unos veinte, alentando golpe de Estado contra