Estamos en tiempos de poses, oportunismo político, de tibiezas calculadas, contradicciones con sordina para que pasen desapercibidas, de seguidismo a la mamá oca. Son tiempos confusos o, al menos, a mí me producen cierta perplejidad porque parece que quisiéramos dominar una situación con la mera grandilocuencia sin más, sin lanzarse uno a la coherencia que supone conjugar decir y hacer. Y no creo que esto me ocurra porque tengo una edad bastante erótica y me da el morbo sexua