top of page

ROMA SI PAGA TRAIDORES

Antonio
15 oct
7 min de lectura

YOLANDA DIAZ EN EL CONGRESO DE CCOO-2025 foto: Wikipedia
YOLANDA DIAZ EN EL CONGRESO DE CCOO-2025 foto: Wikipedia

Contrariamente a esa expresión que hace honor a la lealtad, hay que desmontarla porque es justo lo contrario de lo que entendemos que sucede. En una sociedad como la que vivimos cualquier virtud va quedando descartada, ya que este sistema entiende que todo está en venta y, por tanto, susceptible de ser comprado. Y una de esas cosas que se compran son las lealtades, o sea la servidumbre hacia quien ostenta cierto poder. El espíritu medieval del vasallaje no es algo que haya desaparecido con el paso de los siglos, sino que se ha transformado según el momento. El lacayismo, en la actualidad, lo vemos con fuerza además. Solo hay que echar una mirada a nuestro alrededor de cómo se tejen, por ejemplo, determinadas relaciones internacionales muy concretamente las vinculadas con los EEUU. Fíjense qué patriotas son esa gentuza de la derecha (con sus variantes extremas) que son los principales lamebotas y vendepatrias al servicio del emperador Trump. Cuanto más traicionas a tu propia gente vendiendo tu soberanía al imperio más lacayo eres, más servidumbre rindes pero, también, más alto pagas el precio. Estas líneas son para poner un poco de contexto, de hilo conductor, que nos lleve a una actitud -la de la traición- que suele darse en la condición humana. La felonía es el vocablo sinónimo que define al delito, a la posición de deslealtad y, por tanto, de traición. Es una posición anti ética que nos hemos acostumbrado a normalizar como cualquiera otra, dado que los valores más altos que nos definen como seres con sabiduría y nobleza los hemos vertido por el desagüe. Tanto nos hemos acostumbrado a esta posición de felonía que, incluso, la aplaudimos, la elevamos -incluso- al rango de liderazgo, desagregando lo moral de la política. Voy a aterrizar en un caso que nos llega de cerca a la gente de izquierda, a la gente que pusimos cierta confianza en alguien que nos vendió humo como si fuera una mercancía valiosa, única, y que al ver sus movimientos al menos yo comprendí que estaba ante alguien que había traicionado la confianza, la lealtad, no ya de una organización sino de personas que se consideraban amigas. Me estoy refiriendo a Yolanda Díaz, ministra de trabajo en funciones, candidata a dirigir la OIT, ex dirigente del engendro que intentó matar a Podemos -(“Sumar”)-, a la organización y a las personas que la auparon donde está. Sobre todo a las personas que por amistad la eligieron para que pilotara el mismo espacio político que dejaba Pablo Iglesias. Con estas líneas a mí nadie me paga un céntimo, ni le debo favores a nadie, puesto que ni siquiera milito en organización política aunque esté totalmente politizado y ya faltaría más que no fuera así. En su momento fui alguien que creyó que podría mantener la llama encendida con Unidas Podemos o, por qué no, incrementarla. Pero comenzaron los movimientos de la operación derribo de ese edificio levantado por Podemos y arropada -cómo no- por parte del poder mediático (concretamente el burdo de Ferreras) que ya se encargó de aupar a otro felón y, afortunadamente, desaparecido de la escena política llamado Íñigo Errejón. No sé si se acuerdan de él, pero yo sí. El mismo que montó una operación en Madrid -conjuntamente- con Manuela Carmena a espaldas de su propia organización que le había designado como candidato a las elecciones autonómicas de entonces. Más País y luego Más Madrid nacen exactamente de una posición de deslealtad, y no de una ruptura ideológica. Nacen desde la desconsideración, nacen para ser sistema y no para combatirlo. Aquí Podemos cometió el gran error de dejar que un tipo como Errejón y su círculo se hicieran con los mandos en dicha comunidad, aunque luego ni te cuento de Ramón Espinar que también ama los platós televisivos del sistema. Y así, desde la villa y corte, se van poniendo los pilares de lo que sería el engendro de Sumar a cuyo rebufo monta Yolanda y sus afines una organización (tipo banca on line, sin oficina física) llamada movimiento sumar para dar cabida a toda esa gente que abandonó el barco de Podemos entre bronca y bronca, en medio de un cerco mediático-político-judicial para derribarlo, con la plena convicción que una gran mayoría de esa gente que operó el trasvase hacia el yolandismo lo hizo porque no llegó a chupar lo que quería sin descartar que otra gente lo hiciera de buena fe. La cuestión es que Sumar el resultado de una operación de desguace basada en la deslealtad, en la felonía que apuntaba arriba, por alguien que apostó por tejer alianza justamente con otra gente de la misma catadura moral de traición. Apostó claramente por Más País, que cabían en un microbús pero con apoyo mediático de la progresía y que parecía que conducían poco menos que un tren de varios vagones en temporada alta. Al final ese Más País vino a menos, se diluyó en Sumar y tal cual. Quedó Madrid que siguió siendo la apuesta de Yolanda cuando llegó el momento de ir a elecciones el 23 de julio de 2023. Ahí ya se había puesto en marcha toda la operación con el encuentro en Magariños, donde el humo olía a incienso celestial para una gente y a chamusquina para otra. Para mí en concreto, al ver el ninguneo a Podemos desde el minuto uno y comprobar, poco después, cómo se desarrolló el proceso de unidad sin primarias y con vetos a personas concretas (Irene Montero, Pablo Echenique, Rafael Mayoral etc.). Podemos, que venía de haber tejido un grupo plurinacional amplio y generoso con todas las sensibilidades incluida la de IU (recuerdos a Maíllo...), de haber pilotado las alianzas con las fuerzas soberanistas y provocado el gobierno de coalición tras la moción de censura, se quedó con un escuálido número de cinco representantes en ese momento. Esa desconsideración o deslealtad hacia la organización que te aúpa no puede tener otro nombre que el de felona o traidora, máxime si ya estando en el gobierno de la anterior legislatura la tal Yolanda hablaba de no hacer ruido, que se convirtió en su mantra particular y el de su círculo. Ruido para no molestar al PSOE, ruido para no molestar al poder mediático y sus sicarios aunque se digan progres... Pero solo ese ruido fue capaz de hacer que las cosas se hiciesen mejor y de otra manera, yendo más allá de lo que quería el partido alfa aunque, obviamente, bastante corto en las propias pretensiones. Podemos pasó de la gloria al ninguneo, a no poder presentar dentro del grupo ninguna iniciativa propia (menuda mierda de grupo confederal) y fue entonces cuando, de forma inteligente, optó por recuperar la voz propia aunque fuera desde el grupo mixto. Evidentemente sus votos han sido decisivos, incluso, para que un recorte en las prestaciones a los mayores de 52 años no se diera (bajo la batuta de Yolanda, ojo), o su presencia para la regularización extraordinaria de población migrante en situación administrativa anómala. Ha sido una oposición de izquierda nítida, clara, aunque eso le haya jodido a este gobierno que se dice progresista. Hay muchos ejemplos de cómo este gobierno, en contra de la anterior legislatura, ha disminuido su cualidad de progresista pero no voy a extenderme porque vamos a perdernos del centro de este artículo, que es la traición como el motor que hizo que arrancaran sendos proyectos ya mencionados. Proyectos que no tengo la menor duda que, en momento alguno, cuestionan el sistema sino que lo retroalimentan con sus postulados y sus formas de hacer política aunque se vistan de carnaval de unidad. Y aquí engancho con la actualidad, ya que hay otra operación de presión a Podemos para que acepte lo que Sumar 2.0 (Frente Amplio) le ofrece que es nada. Es volver a la casilla del año 2023, sin primarias, con un liderazgo escogido de última hora como respuesta al movimiento de acuerdo entre ERC-PODEMOS en el que Rufián y Montero van a hacer equipo para las generales y que, obviamente, los ha descolocado. Probablemente esperaran que se repitiera lo de Andalucía de las autonómicas de este año (nuevamente recuerdos a Antonio Maillo) o del año 2023. Elegir por “consenso” entre cúpulas, pero el consenso es que el grupo felón de Más Madrid se quede con los tres primeros puestos porque es una organización arraigada en el territorio y tal y tal. Nuevamente la progresía mediática, con el digital eldiario.es a la cabeza, tachando el acuerdo en Cataluña como de órdago al Frente Amplio (de cuatro organizaciones), y nuevamente la presión para Podemos que ha lanzado unas primarias abiertas a las que cualquiera ha podido votar o presentarse. Yo me inscribí, he votado pero no me he presentado porque en esta fase de mi vida no me corresponde dar ese paso. Por qué no le preguntáis, periolistos, a la gente de Sumar 2.0 por qué no se han inscrito en las primarias abiertas, por qué se han negado por activa y por pasiva, por qué se mantienen con el pulso y el circo de la mano tendida. Cuando se tiene una mano es para tratar entre iguales, y en esta ocasión Podemos ha decidido desarrollar su propia autonomía y no atender a un falso discurso de unidad. Ya planteaba hace tiempo en un artículo unidad para qué, unidad con quiénes, ¿o acaso los matrimonios forzados son beneficiosos? Cuando se tiende una mano se hace sin navajas, y menos si están oxidadas. Esto ya se ha estado viviendo y no se puede volver a vivir, porque yo como ciudadano también me siento traicionado, ninguneado, cuando no veo esa entente entre iguales, cuando lo que veo es imponer una dinámica y luego aceptas. Habría que preguntarle a IU, también, por qué repitió en Andalucía el mismo patrón que Sumar hace 3 años, pero no oigo yo mucha pregunta al respecto, o por qué siguen en un proyecto que les dejó fuera de las elecciones europeas por primera vez en su historia. ¿Por lealtad? Conociendo a esa organización diría que no, si no por supervivencia aunque eso signifique poder quedar fuera de tener representación en Madrid. Una IU que fue rescatada por Podemos del desahucio político que tenía cuando Alberto Garzón ocupaba la responsabilidad de Coordinador Federal con tan solo dos diputados, consecuencia de este maldito sistema electoral. Y Podemos fue una organización que fue generosa, tendió la mano sin más y ocuparon en la primera legislatura con Unidas Podemos si no recuerdo mal ocho escaños. Eso a Maillo parece que se le ha olvidado, no sé si interesadamente. Por esto y otras cuestiones estoy harto de discursos que no llevan a ningún lado, en el que mano tendida es sinónimo de encerrona. Harto de gente que traiciona a la gente que la arropó, de traicionar a la gente que te votó, de traicionar sus principios fundacionales. Díganme, prebostes de Frente Amplio, en qué coordenadas éticas se mueven si están remando en un bote surgido del espíritu de la deslealtad, con qué fuerza moral pueden presionar a nadie que se sume a su proyecto si no es entre iguales (los hechos mandan), porque habría que recordar en este caso que Roma sí paga a traidores, el sistema les necesita como apéndice o muleta de una organización (PSOE) que abandonó, traicionó sus principios fundacionales. Yo no quiero subirme a este carro si no es con mi propio burro.

Comentarios


© 2025 Pensamiento Crítico | Blog de opiniones, análisis y emociones
 

Todos los textos son obra del autor de los mismos

​

AVISO LEGAL

​

Este blog no recopila datos personales de los visitantes. No existen formularios de contacto, suscripción ni mecanismos de recogida de información identificable. Si en el futuro se añaden funcionalidades que impliquen la recogida de datos, esta política será actualizada para reflejarlo. Última actualización 15 de marzo de 2026

​​​​

​​​

bottom of page