EL IMPERIO MENGUANTE
- Antonio
- 5 ene
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Los lameculos del imperio yanki, desde algunos medios de comunicación a algunos partidos políticos e instituciones europeas, probablemente estén echando cuentas sobre su posición respecto al poderío de los USA.Y digo esto porque puede ser que haya quienes fantaseen con seguir bajo la tutela del imperio dirigido por un psicópata delincuente con condena por aquello de la seguridad y la colaboración con el “amigo americano”. El movimiento de invadir Venezuela y secuestrar al Presidente (electo) y su compañera ha quedado palmariamente claro que es por una cuestión de petróleo por si no se te había quedado aún claro. Que no se trataba de drogas, ni de falta de democracia sino de expoliar las mayores reservas mundiales de petróleo, y así lo han expresado claramente ahora, ya que mientras comenzaron a piratear los barcos venezolanos, bloquear puertos y espacio aéreo, matar a gente en lanchas bajo el mantra del narcotráfico el estado terrorista de EEUU estaba planificando, junto a las corporaciones petroleras y bancarias, el asalto o invasión tal cual se ha producido. Nos han venido contando milongas años y años, bombardeado mediáticamente y llevándose a cabo posiciones de vasallaje de gobiernos europeos (entre ellos el de España) hacia el emperador delincuente Trump. El último precio o tributo impuesto es costear la guerra de Ucrania, la cual se podía haber evitado en sus inicios mediante la diplomacia, incrementar el gasto militar con pretensiones de llegar al 5% del PIB (nada menos) para fortalecer a la OTAN previa compra, por otro lado, del material a los EEUU ya que, al parecer, Rusia es una amenaza para Cuenca, Badajoz o Albacete. Movimientos, todos estos, que si nos paramos a analizar detenidamente esconden algo más que la exhibición de poderío, dominio indiscutible, en cualquier ámbito sea económico, político o militar. La ofensiva continuada del neofascista de Trump y sus secuaces, bajo la pretensión de una América grande (la famosa sigla del movimiento MAGA, que traducido al español castizo significa “mierda al gusto americano) contra gobiernos progresistas que le plantan cara y defienden su soberanía interviniendo en procesos electorales (ya ha avisado que apoyará en Europa a grupos como Vox), atacando Irán (cuya respuesta no se la vio venir), Yemen, amenazando después de lo de Venezuela a Colombia o México, delegando el genocidio de Palestina en el ejército de Israel así como los bombardeos de Líbano o Siria, declarándole -en definitiva- la guerra al mundo también desde la práctica arancelaria, no son otra cosa que la muestra de una enorme debilidad de un imperio menguante. Todos los movimientos de amenazas, injerencias, tienen tras de sí la pérdida de la hegemonía en un mundo que ya no es unipolar, en un mundo en el que han ido emergiendo economías al margen del dominio yanki y, por tanto, desdolarizando sus transacciones comerciales. Lo que ocurrió en Irak no fue una cuestión de armas de destrucción masiva que aquí nos vendió el criminal no juzgado Aznar sino una operación de quedarse con el petróleo también ya que, por aquel entonces, el barril irakí no se estaba cotizando tampoco en dólares sino en euros. Lo ocurrido ahora con Venezuela igualmente tiene que ver con la desdolarización del crudo venezolano que clientes como China, el mayor, compraba en yuanes y en condiciones ventajosas. Lo que se mueve en el patio yanki es la debilidad no la fortaleza, es la agonía del hegemón tocado de muerte por lo que llaman la “amenaza china”. Las economías BRICS + (fundado el grupo por Brasil, Rusia, India, China más Sudáfrica en 2010) fueron incorporando a muchos más paises y, sin casualidad, ninguno europeo. Economías que operan bajo otros parámetros diferentes a la sumisión o vasallaje americano y prescindiendo del dólar como moneda única o principal de transacción lo que, ciertamente, comenzó a poner de los nervios al imperio antes que Trump llegara al poder. Esta es la clave de bóveda del nerviosismo yanki que, por otra parte, quiere recuperar su patio trasero de América Latina a costa de lo que sea y considerar al jardín europeo (la UE) algo así como una provincia del imperio a lo que la UE se ha avenido con total genuflexión y docilidad poniendo, de esta forma, en riesgo la supervivencia de la propia comunidad europea al tener su destino prácticamente vinculado al yanki. Puede ser que esto, a la larga, no nos venga mal quienes propugnamos desde hace tiempo una revisión a fondo de la Europa de los mercaderes para ir hacia una Europa más social de los ciudadanos. Pero entretanto vamos a tener que seguir aguantando las embestidas de unos y las claudicaciones de otros, en una posición de vergonzosa subordinación. Por eso es muy importante que a la hora de votar se sepa a qué proyecto vas a depositarlo. La cuestión es que el auge del fascismo en Europa, en consonancia también con el viento americano, es producto también de una profunda crisis del propio sistema capitalista, y que como ya ocurrió en el pasado necesita de expresiones de la extrema derecha como perros salvajes guardianes de sus intereses, porque no vayas a creer que surge porque sí. No muere, permanece en estado latente, se le revitaliza y se le pone a funcionar bajo la etiqueta de antisistema. Si tu mente se lo traga es un poco lerda pero antes tienen que convencerte que todos son iguales para de esa manera tú te abstienes, miras para otro lado, no participas, y la derecha vota en bloque alegre porque te han apartado de la mirada crítica constructiva, analítica. Pero vamos a volver a lo que nos trae y es la desesperación que tiene el imperio por la pérdida de influencia de forma progresiva en los últimos 25 años, de forma lenta pero constante que se está manifestando con los movimientos producidos de pocos años acá. Su credibilidad se está agotando aunque no alcancemos a ver su magnitud, su potencia se está apagando aunque, para ello, hayan de manifestarse con fuerza bruta o a través de sus medios de propaganda llamado prensa, radio, televisión, redes sociales. Si seguimos la máxima que todo está en constante movimiento y nada es lo que parece estaremos acertando con diagnosticar, como ya están haciendo expertos en geopolítica y economistas críticos, que estamos ante la defunción de un imperio construido con sangre. Ese territorio estaba habitado por población indígena nativa que fue exterminada por europeos que llegaron para colonizar, luego para quedarse como ciudadanos independientes de la corona británica, española o de la República francesa. Y los colonos vieron llegar a más colonos, y una nación que creció bajo el negocio de la esclavitud, la segregación racial, bajo la desmemoria como pueblo, erigiendo un altar de sacrificio al dios dinero. Ese pueblo tendrá que purificarse, renovarse, pasar su propio karma, para emerger como otra nación más libre y amante de la vida pero, para ello, pasarán muchos años, quizá cientos de años o quizá no vuelva a ser más que el símbolo de la degeneración humana. Su economía actual está colapsando por abajo con una desigualdad brutal en la población donde la salud tiene un precio alto porque no hay sanidad pública, donde los servicios básicos no están garantizados, donde la libertad no existe más que para comprar armas y matar a quien te parezca haciendo prácticas de tiro al humano. Si alguna vez creíste en que el paraíso yanki es el de la democracia vas de cráneo. Nada más lejos de la realidad. A día de hoy estamos asistiendo a una paradoja cuya verdadera razón de fondo se nos va a ir desvelando en los próximos cinco años (más o menos) en donde al gigante se le van a quebrar las rodillas y caerá en tierra como figuras de arena al viento. Pero antes que eso ocurra tenemos la oportunidad los europeos, los españoles en particular, de mandarlos al carajo con su OTAN, sus bases militares, sus fondos buitres, sus corporaciones en suelo patrio. Salirse de la OTAN sería el acto más valiente en favor de la paz, del desarme, que se pueda hacer, junto al cierre de sus bases militares. La expropiación de viviendas y otros bienes a fondos buitres y otras corporaciones en favor del interés general será un acto de amor al pueblo pero, para ello, hace falta valentía y creerse que la soberanía y el patriotismo comienza justo por no depender de potencias extranjeras, de prescindir de su presencia y tutela en nuestro suelo. Si hay un movimiento que emerja para recuperar la soberanía perdida, la dignidad como pueblo y continente, esto hará que el imperio y su jardín europeo acaben en el vertedero de la historia para ir dando paso a una nueva realidad de no agresión y cooperación con otros pueblos. Si cae EEUU caerá Israel también y entonces habrá quienes recordando el sufrimiento inflingido durante años quieran ajustar sus cuentas pendientes. Si en Europa no vemos que seguir en actitud de vasallaje es la mayor expresión de indignidad entonces se verá arrastrada, igualmente, al abismo. Está en nuestras manos hacer lo que podamos para que, de alguna forma, la muerte del imperio sea lo antes posible. Todo lo que crece mengua, todo lo que sube baja, todo día tiene su noche.



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