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UN NUEVO CONTRATO SOCIAL (2)

  • Antonio
  • hace 2 minutos
  • 8 Min. de lectura

Disputar el poder es jugar en equipo contra otro equipo, y eso es bueno si ese poder lo reviertes en una mayor movilización social de la gente organizada y no organizada hasta ese momento porque revertir ese poder es ejercer soberanía popular de verdad y no depositar una papeleta si es que vas ese día a la urna y no te vas a la playa creyendo que tu ausencia no importa. Jugar en un equipo, los de abajo, contra otro que son los de arriba porque estos tienen claro que esa lucha -llamada lucha de clases- existe y la van ganando. Aquí es justo donde las élites movilizan a los currantes imbéciles, cual soldados que van a la guerra a morir por su general aunque sea un criminal corrupto, para que voten en masa aunque luego ese voto se les vuelva en contra que, en realidad, es de lo que se trata. El trabajo previo al acto del voto ya se ha realizado mediante esa incesante batalla cultural, mediante una ofensiva ideológica 24/7/365 normalizando, además, las posiciones neonazis o fascistas. Luego aquí hay algo que, ciertamente, dejó de funcionar o, más bien, nunca funcionó para las clases populares que pierden poder adquisitivo mientras la banca obtiene beneficios insultantes sin que se les meta mano con impuestos extraordinarios, sin que las grandes fortunas paguen lo que deben y no evadan sus impuestos en paraísos fiscales o domiciliándose en otro país como les gusta ahora a los youtubers de cierto postín, y afincados en Andorra. El caso español, además, tiene algunas peculiaridades como, por ejemplo, haber estado sometido a una dictadura desde la que sus prebostes como Fraga o Martin Villa, por ejemplo, dieron el salto a la democracia. Cambiaron el traje de fiesta de noche de la dictadura por el pijama de día de la democracia políticos, empresarios, banqueros, jueces y así vivimos una nada modélica transición que se llevó por delante unas cien vidas a manos de los CCFFSE y de la extrema derecha. Una dictadura y su posterior represión que dejó en la cuneta a miles de muertos sin identificar ejecutados por el franquismo durante y después de la guerra, una transición que permitió símbolos franquistas y no condenó a ninguno de sus responsables, que hurtó al pueblo el derecho de elegir entre monarquía o República. Y lo vienen llamando democracia. Mussolini es ejecutado (afortunadamente) en Italia y se proclama la República diciendo adiós a la monarquía. Aquí Franco muere en la cama dejando la cosa atada y bien atada con un tipo como Juan Carlos I, recientemente aparecido en los papeles de Epstein junto con la familia Aznar-Botella y de lo que no se habla nada. Cuando la impunidad de actos ilícitos, sea cual sea su grado o naturaleza, se impone como un sello marca de la casa entonces nadie puede decir que hay democracia real. Lo que entendemos por democracia, más allá de su etimología griega, no es más que un concepto vacío de contenido a la que solamente se le adjudica un acto simbólico de depositar una papeleta y a tu casa, que ya nos encargaremos de hacer lo que nos dé la gana sin que nadie pida explicaciones. Vistas las circunstancias podemos afirmar que la democracia liberal ha muerto, que lo que hay es un zombi deambulando manejado o teledirigido. Tenemos una prueba muy palpable con el proyecto de Trump para Europa, la lacaya del imperio, donde va a intervenir directamente regando de dinero a todas las candidaturas patrióticas, o sea de extrema derecha según ha manifestado él mismo. Al imperio no le vale ya ni siquiera un proyecto conservador como pueda representar la CDU alemana o Macron en Francia. Solo le vale sus satélites ideológicos, sobre los que viene trabajando, donde abiertamente, además, atacan a la migración como principal objetivo, lo que hace que la derecha clásica gire hacia posiciones más extremas adoptando el discurso de las mismas cuando, en países como Alemania, aceptó la migración como un fenómeno natural que ayudaba a la economía del país pero que -asimismo- hace que los socialdemócrataa y verdes se derechicen. O sea lo que llamamos el desplazamiento de la venta de Overton. Esto es el nuevo nazismo, el supremacismo blanco sobre cualquier otro rasgo facial aunque, por momentos, también se puede ser selectivo como -por ejemplo- Vox en España donde la migración que permite (aunque sin papeles) es la latinoamericana. Negros y moros de mierda como les llama esta basura no los quieren con derechos, aunque claro si trabajas por nada sin protestar igual te dejamos vivir en paz y sin cacería humana. La clave es gente sin derechos, de usar y tirar cuando sea oportuno, pero gente pobre. La gente rica puede migrar sin problema alguno.

Cuando ni siquiera los herederos de aquella burguesía liberal del S. XVIII y afianzada en el S. XIX, son capaces de reaccionar ante las injerencias, insultos y amenazas de un depravado convicto como Trump, haciendo valer aquel espíritu que hizo posible la emancipación colonial de la corona británica como fueron las colonias americanas que dieron lugar a los EEUU hace ahora 250 años, o la independencia italiana de las potencias extranjeras, incluida el Vaticano, con Garibaldi al frente, cuando las élites europeas no tienen siquiera ese sentido soberanista y se hincan de rodillas ante el imperio y sus intereses, entonces está claro que la misma democracia (liberal) que ellos fundaron subiéndose a la chepa del proletariado ya ha muerto. Se está firmando su partida de defunción que corre en paralelo con el ascenso de las posiciones de extrema derecha. Pero entonces ¿qué hacer?, sería la pregunta de un clásico Lenin más vigente que nunca. No queda otra que impugnar el sistema desde la raíz, invalidando los actuales procesos democráticos, convirtiéndose en un auténtico antisistema que enfrente ideológicamente la ola reaccionaria. Porque es curioso cómo estos imbéciles influenciadores digitales de opinión se presentan como antisistema, haciendo de altavoz de los grupos de extrema derecha, intentando capitalizar el descontento social o, en su caso, agitando el descontento para justificar cualquier acción posterior. Para enfrentar ideológicamente hay que tener muy claras las ideas, no vale con las medias tintas o la equidistancia esa que tan poca gracia hace. Yo no soy ni de derechas ni de izquierdas, pues tú eres facha joder. Yo no soy ni feminista mi machista. Pues tú eres facha también, porque no hay medias tintas a la hora de defender una víctima y no negarla acompañándola. Yo no entiendo de política te suele decir alguien que, al parecer, no sabe que política es todo lo que nos envuelve. Política es el precio que pagas por un kilo de tomate en el supermercado a 2,5 €/ kilo cuando se lo están pagando al productor a 0,75 €. Política es la ropa que vistes, el perfume que te pones, porque la política no se hace solo en las instituciones si es lo que piensas. Se hace, y mucho, en los despachos de las grandes corporaciones y si no que le pregunten a Elon Musk si no hace política con la plataforma X. Política nazi porque él es un nazi. O no es política que Jeff Bezos, el de Amazon, se comprara el famoso diario The Washington Post y lo alinee con las posiciones trumpistas despidiendo a 300 periodistas. O no es política lo que hacen los medios de comunicación en España con sus tendenciosas campañas de intoxicación mientras tú te sientas a consumir televisión o radio creyendo que no estás haciendo politica que sí que haces cuando le das pábulo a la gentuza o atiendes atentamente el periodismo serio, riguroso. Por tanto decir yo no entiendo de política no te exime del delito de ignorancia que, dicho por Platón, es la peor de las demencias. Por tanto cómo enfrentarnos en el día a día contra esta ola es una cuestión que debemos resolver de forma simple en estos momentos es siendo activamente antirracista, porque como decía la activista negra Ángela Davis no vale con no ser racista, enfrentando cualquier discurso en nuestro entorno que menoscabe derechos humanos por el color de la piel o la procedencia de un país u otro. En el trabajo, en el vecindario, en el bar, en el autobús, en las redes sociales, incluso entre nuestras amistades dejándoles claro que los derechos humanos no son negociables ni discutibles en momento alguno y que no te vas a sentar a discutir con un racista. A partir de ahí lo que se quiera, porque de lo que hablamos es de lo básico, de humanidad nada más. Ahora, bien, volviendo al discurso impugnatorio éste debe llevarnos, como el título indica, hacia un nuevo contrato social que ponga patas arriba todos los valores asumidos, interiorizados, procedentes de una filosofía que solamente busca el beneficio mercantil pero no el bienestar de las personas, que rinde culto al dios del dinero, el poder, el prestigio, la apariencia y, con ella, rinde culto a la depravación más obscena, pero no rinde culto a los derechos más elementales de la gente, por cierto, más vulnerable. Debemos generar redes de opinión antifascista porque, además, este pensamiento supremacista no se discute, ni se tolera en nombre de democracia alguna sino que se elimina de la ecuación social. Cuando una supuesta democracia permite que tipos con simbología nazi acosen, insulten o agredan físicamente a alguien por cualquier motivo a esa gente hay que eliminarla de la ecuación, sus ideas no son respetables aunque se nos tache de ir contra la libertad de expresión. Pues bien, hemos de decirlo claro y alto entonces: estamos contra la libertad de esta gentuza de agredir,acosar, insultar, mentir, sembrar odio. Esta gentuza se ha apropiado del término libertario, su libertad es tu esclavitud a ver si te enteras de una puñetera vez. Y su libertad descansa en la división provocada entre gente de la misma clase trabajadora, del penúltimo contra el último. Y si un gobierno permite que esta gentuza campe a sus anchas, es cómplice de la defenestración y defunción directa de la democracia. Por eso, insisto, hay que impugnar el sistema desde arriba abajo y al revés. Hay que desarrollar una nueva moral social tanto como individual, volviendo la mirada hacia atrás y hacia adentro en nuestra naturaleza. Mirar nuestra dignidad y libertad para poder responder a las preguntas que debemos hacernos acerca de cuánto estoy haciendo por evitar, o frenar, el avance de estos animales con apariencia humana. Cuál es mi nivel de compromiso con la vida en lugar de con la muerte y la destrucción, con la paz, con la verdad, justicia y reparación, con la memoria de quienes fueron y por eso somos, por sembrar un mundo mejor sin engañarnos en los conceptos. Esto no es polarizar, esto es contraatacar con el pensamiento. Cuando alguien ataca y otro se defiende, éste no es el que polariza. Hoy estamos siendo atacada la gente inteligente por el espíritu de la ignorancia, la luz absorbida por agujeros negros existenciales exaltados por el ruido. Una ignorancia alentada de forma calculada mediante el proceso de retorcer u ocultar cualquier verdad que sea molesta. Es necesario, más aún es urgente, proclamar un nuevo contrato social donde el planeta y con él en el centro respetemos toda forma de vida porque, en realidad, con esta ola reaccionaria del capitalismo salvaje representada en las derechas estamos abocados a una extinción acelerada aunque la Tierra continúe su curso hasta rehabilitarse sin la presencia humana que tanto daño le hizo. Un paraíso convertido en estercolero, sobre todo intelectual porque una sociedad es también lo que produce. Pero para salir de la ignorancia hay que leer, formarse en las fuentes del pensamiento, abandonando a los nuevos predicadores tecnológicos de la estupidez por su alto nivel de desconocimiento en cualquier materia o lo que llamábamos cultura general. De ahí que esta sociedad sea un estercolero intelectual porque la gente se alimenta de auténtica mierda digiriendo cualquier noticia, historia, prédica de los influenciadores que se convierten en expertos de todo, algo así como aquel refrán que dice maestro liendre, de todo sabe y de nada entiende.


(Continuará...)

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