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CORRIENTES MIGRATORIAS EN LA PENINSULA IBERICA

  • Antonio
  • hace 3 días
  • 8 min de lectura



Este artículo, en línea con otros anteriores, viene a ser un factor de batalla cultural contra la derecha más ignorante que reclama la “pureza” de una nación que no existía como tal ni tenía identidad a lo largo de una trayectoria histórica que podríamos abarcar hasta, al menos, el año 1812 fecha en que se dota de un cuerpo jurídico común a los territorios dentro de un ente llamado España, y que se llama Constitución. La lucha por la soberanía contra el invasor francés, de un lado, y el cuerpo jurídico común por otro dieron forma a un Estado-nación moderno pero que, por otro lado, dejó sin Estado a otras naciones históricas dentro de la Península como Cataluña, Euskadi, Galicia, Andalucía o Canarias por ejemplos. Este aspecto de contexto histórico es importante no perderlo de vista sobre todo cuando hay una cierta pujanza de un nacionalismo españolista aunque, también, de otro periférico que se basa en el rechazo a la migración por ser causa de distorsiones sociales. Es eso de la prioridad “nazional” emitida por Vox, asumida por PP (por cuestiones tácticas y de pocos escrúpulos además) pero, también, por otros grupos como Aliança Catalana, donde lo primero es el nativo y pare usted de contar. El nativo que sea blanco porque si ha nacido aquí pero lleva apellido marroquí está en la casilla de salida para ser deportado. El nativo sudamericano, aunque con apellidos españoles, pero como tenga la piel algo oscura puede tener sus días contados. El nativo con piel negra, caso de los futbolistas hermanos Williams del Athletic de Bilbao no son bien vistos en otros campos de fútbol aunque le den tardes de gloria al fútbol español al que defienden con la camiseta de la selección. En campos de fútbol donde, además, se presume que en provincias como Barcelona o Madrid la migración es un fenómeno que debiera estar totalmente integrado y asumido por la trayectoria de esas mismas ciudades, ya que sin ese fenómeno casi que no serían nada. Es que hay que joderse porque hasta hay sectores que se consideraron supremacistas respecto a otras personas del resto del país. En la derecha nacionalista vasca también se deslizó alguna que otra vez lo del pedigrí vasco... Y ahora viene la historia a poner las cosas en su sitio porque si hay algo a lo largo de la historia de la hunanidad como una constante, esa fue la corriente migratoria. Grupos humanos desplazándose de un lugar a otro es una verdad incuestionable, lo que a partir de aquí pone en jaque a cualquiera que intente, en forma alguna, establecer una línea divisoria basada en la superioridad por pertenencia o pureza de raíces. Ese mito se cae por sí solo nada más que acudamos a una clase de ESO pero, al parecer, o bien en las aulas no se está orientando adecuadamente el fenómeno migratorio como consustancial al ser humano o hay una niebla de ignorancia tan densa que solo se levanta cuando entras en alguna aplicación como tik tok, Facebook o cualquiera otra y solo ves chorradas supremacistas alentadas, además, por un bombardeo mediático de forma reiterada cuando ciertos programas dan voz a personajes que no saben dónde tienen la oreja derecha. Ese es el nivel que tenemos de conocimiento de nuestra historia como humanos en general, y la de donde vivimos en particular. Aquí todo el mundo se atreve a hablar, a sentar cátedra de lo que no sabe y lo peor aún es que hay gente que le compra el discurso, el razonamiento. La gente se mueve por las vísceras cuando despotrican contra el migrante que viene a buscarse la vida. Y quienes siembran ese odio supremacista son quienes defienden a las élites que quieren seguir manteniendo a quien llega bajo el yugo de la explotación, de la inferioridad. Es una mentalidad heredada de aquellos tiempos donde España era un poder colonial, imperial, que de vez en cuando resucita porque ante la carencia de otras ideas siempre existe el recurso al miedo al diferente, a lo desconocido, fundamentado en cuestiones emocionales bajo el síndrome del chantaje. Vienen a quitarte lo que es tuyo, pero fíjate que a quien le conceden una paga (miserable en cuantía además) le llaman vago y, entonces, se siembra la discordia entre la misma gente trabajadora que compra el discurso del vago que solo quiere paguitas. Esto forma parte de un ritual de segregación, de odio al pobre, al vulnerable, pero en el caso de este artículo al migrante como centro de sus ataques.

La Península ibérica ha sido, y es, por su posición geoestratégica en el mapa un punto de encuentro de culturas, de civilizaciones desde hace miles de años lo cual ya, de por sí, anula cualquier discurso anclado en la pureza que no existe. Este cuadro cronológico así nos lo indica, en un recorrido que lo comienzo sobre el 3000 a.e.c hasta 1502, fecha en la que se proclama la Pragmática de la conversión forzosa por los queridos reyes católicos y jaleada por la derecha española :


Periodo

Pueblos / Migraciones

Vías de llegada

Zonas de asentamiento

Impacto cultural, económico y social

c. 3000–2000 a.C.

Pueblos megalíticos

Atlántico

Galicia, Portugal, Andalucía occidental

Megalitismo, primeras redes atlánticas, cultos funerarios monumentales.

c. 2000–1500 a.C.

Indoeuropeos protoceltas

Pirineos y Meseta norte

Meseta, Galicia, Asturias

Metalurgia del bronce, estructuras tribales, lengua céltica primitiva

c. 1500–1000 a.C.

Celtas

Pirineos

Meseta norte, Galicia, Cantabria

Cultura castreña, hierro, organización gentilicia, arte geométrico.

c. 1200–800 a.C.

Pueblos del Mediterráneo oriental (micénicos, egeos tardíos)

Mediterráneo

Levante y sureste

Primeras redes de intercambio mediterráneo, cerámicas y cultos orientales.

c. 900–600 a.C.

Fenicios

Mediterráneo

Suroeste (Gadir), sur (Malaka), sureste (Abdera)

Alfabeto, urbanismo portuario, metalurgia avanzada, comercio a larga distancia.

c. 800–500 a.C.

Tartessos (formación local con influencias orientales)

Desarrollo interno + contactos fenicios

Suroeste (Guadalquivir, Huelva, Cádiz)

Estado temprano, metalurgia del bronce y plata, escritura tartésica.

c. 600–200 a.C.

Íberos

Evolución local + influencias fenicias y griegas

Levante y sureste

Escritura íbera, cerámica pintada, ciudades-estado, comercio mediterráneo.

c. 600–300 a.C.

Griegos (foceos)

Mediterráneo

Emporion, Rhode, costa catalana

Moneda, cerámica griega, nuevas redes comerciales.

c. 500–200 a.C.

Cartagineses (púnicos)

Mediterráneo

Sur y sureste

Continuidad fenicia, militarización, explotación minera intensiva.

218–19 a.C.

Romanos

Pirineos y Mediterráneo

Toda la Península

Derecho romano, latín, urbanismo, vías, integración imperial.

409–507 d.C.

Suevos, vándalos y alanos

Pirineos

Galicia (suevos), Bética (vándalos), Meseta (alanos)

Reinos germánicos, transición posromana.

507–711 d.C.

Visigodos

Pirineos

Toda la Península (capital en Toledo)

Unificación política, derecho visigodo, conversión al catolicismo.


711–1000 d.C.


Árabes y bereberes


Estrecho de Gibraltar


Andalucía, Levante, Meseta


Islam, ciencia, agricultura avanzada, convivencia cultural.

Siglos IX–XI

Judíos sefardíes (oleadas continuas)

Mediterráneo y Europa

Ciudades de toda la Península

Centros urbanos, medicina, filosofía, comercio, traducción.

Siglos XI–XIII

Recolonización cristiana (repobladores del norte)

Movimientos internos

Meseta, Extremadura, Andalucía

Nuevos fueros, agricultura cerealista, reorganización territorial.

Siglos XIII–XV

Mudéjares

Permanencia tras conquistas cristianas

Aragón, Valencia, Castilla, Andalucía

Arquitectura mudéjar, artesanía, agricultura de regadío.

1492

Expulsión de los judíos

Salida forzosa de Sefarad

Ruptura cultural, pérdida de élites urbanas, diáspora sefardí.

1502–1609

Conversión forzosa y expulsión de moriscos

Especialmente Valencia, Aragón y Andalucía

Fin de la diversidad religiosa medieval.


Mil cuatrocientos noventa y dos fue el inicio de una campaña de expulsiones que culmina en 1614 con la de los moriscos. Pero para entender esto, de forma esquemática, entre 1502 y 1614 se suceden los siguientes acontecimientos:, e


  • 1502 → conversión forzosa de los musulmanes en Castilla.

  • 1526 → conversión forzosa de los musulmanes en Aragón.

  • 1609–1614 → expulsión de los moriscos.


Aquí se sientan las bases de un país gobernado desde una visión supremacista, no tanto por cuestiones de raza sino por una cuestión religiosa al más puro estilo sionista actual. Expansión territorial, humillación a una parte de la población, enajenación de sus bienes y/o destrucción de sus propiedades fueron algunos de los elementos claves sobre el que la nobleza cristiana -proveniente del reino visigodo medieval- construyó su poder. Desde el pillaje es como la corona unificada engrandece su presencia y, de paso, su leyenda. La religión como excusa, como justificación de acciones políticas -en connivencia con la misma iglesia católica que, a su vez, se fortalece- es una constante, pues, desde 1492. Lo que comenzó en la historia de la humanidad como una necesidad de abrir rutas comerciales, de intercambiar productos, de asentarse y constituir nuevas ciudades o grupos humanos, como hemos podido observar en el cuadro de arriba partiendo de la llegada de pueblos megalíticos aunque la denominación de pueblos no en un sentido étnico sino una corriente, digamos, cultural con una procedencia diversa. Por tanto podemos referirnos a comunidades del Arco Atlántico y del Mediterráneo occidental que introducen o expanden la tradición megalítica en Iberia, junto con poblaciones neolíticas locales que la adoptan y desarrollan. En ningún momento, bajo una visión seria y con rigor de los procesos históricos, hay quien plantee teoría alguna del reemplazo racial como, al parecer, tenemos que estar oyendo a la extrema derecha (global) y cómo esta situación lo que lleva es a levantar muros en lugar de tender puentes. Muros físicos y mentales que son los que se construyen antes para que se vaya asimilando ese marco ideológico, a la par que se contratan los servicios externos de países como guardas de fronteras como, por ejemplo, parece que pasa con Libia y Mauritania con quien el gobierno de España podría tener acuerdos y dotación de incentivos económicos para frenar en sus fronteras la migración subsahariana, así como Libia estaría más al servicio de la UE y de sus intereses. La externalización de la custodia de centros de internamiento para extranjeros en terceros países es una realidad en Europa que, por cierto, no sería nada sin el constante trasiego de población migrante tanto entre países del continente antes de ser UE como proveniente de otras zonas. Dicho de otra forma, el capitalismo europeo (para más señas Francia, Suiza, Bélgica, Holanda, Alemania, Reino Unido) necesitó de mano de obra migrante que entre los años 60-70 del S. XX acogió a ciento de miles de españoles, turcos, marroquíes, argelinos, tunecinos, pakistaníes etc., para que sus economías fuesen solventes. Por tanto la excusa del reemplazo, desde su origen con las más ancestrales migraciones, solo se sostiene si no se ha leído historia o, simplemente, si no se lee ni reflexiona, ni se tiene memoria de lo que ha significado la humanidad en movimiento. Cuando alguien ignora esos procesos pero no atiende a indagarlos, a conocerlos e integrarlos como algo consustancial al ser humano entonces nacen las ideas supremacistas, segregacionistas, el racismo como expresión de aquellas sobre una determinada población. Pero, curiosamente, no hay problema racial alguno y ni siquiera religioso si quien se establece es alguien con una buena cuenta corriente, invierte en propiedades, obtiene un visado Golden o vip, aunque sea de origen árabe. Por tanto estaríamos hablando de una expresión bestializada de la lucha de clases llevada a la deshumanización de una parte de la población, la que es pobre y diferente étnicamente con el agravante de ser, asimismo, practicante al islam. La derecha española lleva en la sangre ese supremacismo como ya hemos podido comprobar pero, igualmente, no tiene ningún empacho en tener bajo su servicio en sus domicilios o empresas a gente migrante sin reconocimiento administrativo porque la quiere explotada, callada, sin derechos. La historia nos ha enseñado que cualquier argumento antimigración es una burda farsa sin base, que es una cuestión de lucha de clases en la que utilizan a peones o gente de abajo contra otra gente de abajo bajo el miedo y el chantaje emocional del colapso de los servicios públicos o de que las prestaciones sociales (paguitas) se las quedan los migrantes en lugar de los nacionales aunque, eso sí, son los mismos que llegados al poder se les van a quitar igual a los mismos que les han votado con ese argumento. No sé qué significa eso de orgullo de ser español cuando se identifica con el supremacismo expuesto, pero sí sé que estoy plenamente feliz de ser el integrante de un país donde vinieron culturas de cualquier parte del mundo conocido, se asentaron, formaron ciudades, abrieron puertos y rutas comerciales, levantaron monumentos que aún perviven, realizaron ingeniería civil para canalizar aguas tanto en las ciudades como en los campos, que nos enseñaron los beneficios de las aguas termales, del saber en matemáticas, filosofía, medicina, astrología, medicina, astronomía, física, química (alquimia), geometría, poesía. Desde siempre recibimos corrientes migratorias porque no se le puede poner puertas al campo por mucho que ahora se quieran levantar muros, pero el anhelo de mejorar, de explorar, de intercambiar, no se va a extinguir porque haya opciones supremacistas en crecimiento contra las que habrá que combatir para hacerlas desaparecer y enterrarlas en el vertedero de la historia. La migración seguirá siendo una realidad y en el dia futuro alguien dirá que un ascendiente suyo era negro pero no fue un esclavo de la corona española llevado en galeras al continente americano, sino alguien de Senegal que llegó en patera y pudo crecer como persona en esta tierra y ayudó a que esta tierra fuera, también, algo mejor.

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