Cuando uno lee o escucha al muñeco parlante Aznar debe tener a su lado un fármaco que combata el vómito, sobre todo cuando se trata de cuestiones éticas o morales. Resulta que este tipo, expresidente del gobierno español, lacayo de George W. Bush, prostituto del imperio a cambio de pingües beneficios, y padrino, digamos, de un gobierno de corruptos (la mayoría de sus ministros han sido procesados, condenados en algunos casos o están en vía de ello), no tiene reparo alguno en