Hay una canción que se titula La OEA es cosa de risa, cantada por Carlos Puebla y los tradicionales, grupo cubano que ponía música y letra al espíritu de la revolución cubana. Una canción que es una auténtica sorna de un organismo pretendidamente democrático como la OEA (Organización de Estados americanos) que no fue otra cosa, y sigue siendo, más que un centro lacayo del imperio yanki, la representación -por excelencia- del patio trasero, del espíritu cipayo en su más elevad