Ante esa idea, procedente de una determinada forma de pensamiento que arranca en Aristóteles, debo decir que eso es una falsedad total. Solamente habría de leer algo de Marx sobre sus análisis del trabajo para entender la naturaleza de esa frase que, por demás, se apoya también en una moral concreta. Una moral productivista que, por otro lado, está muy implicada con el cristianismo en sus diversas corrientes y, cómo no, con una determinada forma de pensamiento llamada liberal